¿Por qué un método de estudio?

La mayoría de los estudiantes a la hora de estudiar se encuentran sin herramientas o sin un método para ello. La frase “vete a estudiar” normalmente despierta en ellos pensamientos del tipo “que rollo”; “Sociales…que aburrimiento”; “ahora…dos horas estudiando…” u en otros casos, la presión de un examen próximo o evitar las consecuencias de un posible suspenso provoca una motivación elevada a la hora de estudiar, la cual en éste momento quizás llega tarde y el tiempo para preparar el examen es insuficiente generando en el alumno sentimientos de impotencia y frustración que en muchos casos llevan a “tirar la toalla” o intentar condensar toda la información en su memoria.

Ahora cabe la pregunta, ¿esto es estudiar?; ¿ampliar conocimientos? u ¿aprobar un examen?. También hay una parte de estudiantes que si tienen interiorizados un método de estudio y lo citado anteriormente no ocurre, aunque también sería positivo que aprendieran nuevas estrategias de optimizar tiempo y esfuerzo.

Continuamente las empresas incorporan políticas de trabajo y métodos que optimizan tiempo y esfuerzo garantizando una mejor producción y rendimiento de los trabajadores. El estudiante es un trabajador activo, y cómo tal es necesario que cada vez incorpore nuevas estrategias y herramientas de trabajo que le ayuden a optimizar tiempo y esfuerzo logrando mejores resultados. Es importante citar que el esfuerzo no es susceptible de ninguna herramienta, lo que se pretende es que el estudiante adquiera unos conocimientos y metodología que unidos al esfuerzo y constancia tendrán resultados.

En relación a la hora de preparar un examen o asimilar una materia, entre los estudiantes se crean muchos “mitos erróneos” a través de verbalizaciones del tipo:

–         “Lo estudio el día antes y me acuerdo mejor”

–         “Este examen cómo es poca materia lo preparo el mismo día por la mañana”.

–         “Hasta que no me avisen de la fecha del examen no hace falta que lea nada”.

–         “Cuándo estudio, lo leo, lo subrayo y finalmente hago un resumen. Después de todo, lo que hago, es leerlo tres veces”.

Estos pequeños ejemplos, reflejan que el estudio no está estructurado, no siguen un método, es un estudio automático sin reflexión y asimilación, así como tampoco conocen cómo funciona nuestra memoria ya que la forma de estudio que denotan es contraria al funcionamiento de la misma.

Para ello resulta útil utilizar esta metáfora:

Nuestra memoria es cómo una biblioteca. En una biblioteca están reunidos un montón de conocimientos, pero;  ¿esos conocimientos están reunidos de forma ordenada u  desordenada? Normalmente cuando vas a la biblioteca y quieres coger un libro, acudes algún lugar donde te dan una referencia de donde puede estar ese libro: ordenador con una base de datos, las estanterías están organizadas por temas, los libros están organizados de forma alfabética..etc. Es decir, hay alguna pista o señal que nos lleva hasta el libro que nosotros queremos encontrar.

Pero; ¿Qué pasaría si cuando acudes a la biblioteca te encuentras que están todos los libros desordenados? Y la bibliotecaria te dice, ahí está tu libro, encuéntralo. ¿como te sentirías?; ¿sería fácil o difícil?; ¿por dónde empezarías?; ¿tardarías más o menos tiempo?; ¿lograrías encontrar tu libro?;

Ahora, recordar cuando preparamos un examen el día antes o cuando intentamos memorizar sin utilizar ningún tipo de pista o señal. Nuestra memoria funciona igual que la biblioteca. Lo que hemos estudiado si esta en nuestra memoria, pero; ¿Dónde? Si a la hora de estudiar no hemos utilizado ninguna forma para saber localizarlo, vamos a perder mucho más tiempo en encontrarlo o quizás nos equivoquemos. Quizás,¿es esto lo que pasa cuando estamos en el examen y tenemos que recuperar lo que hemos estudiado?.

El objetivo general de los talleres que ofrecemos desde nuestro gabinete es el de enseñar a los estudiantes, que estudiar implica una conexión con los conocimientos que ellos ya tienen a través de diferentes estrategias mnemotécnicas que garantizan mejores resultados a la hora de recuperar aquello estudiado.

Nuestra forma de pensar es una continua asociación de experiencias y pensamientos condicionados por nuestro contexto, si utilizamos dicha asociación a la hora de estudiar hay una probabilidad significativa de que la asimilación, retención y recuperación del material a estudiar sea eficaz, efectiva y eficiente.